Izquierda, ¿Quién dijo racismo?
A menudo la izquierda y el progresismo son caracterizados casi angélicamente por el universalismo, y en consecuencia por su oposición al racismo y todo tipo de opresión de clase. Por contra, la "derecha", los conservadores, aparecen vinculados con el privilegio y la defensa de "intereses particulares" que no tienen en cuenta el "todo social" (por usar la expresión de Horkheimer). La superioridad de la doctrina progresista supone abarcar tanto el área de la epistemología como el de la moral y la reforma política. Una bella, voluntarista y persistente construcción teórica, pero que oculta el dibujo del particularismo y racismo más atroz en el retrato escondido -o no tanto, del "Dorian Grey" socialista.
Se mire por donde se mire, el antisemitismo del marxismo, o al menos una base profundamente judeófoba para el desarrollo de la teoría de la explotación imperialista y del capitalismo financiero internacional, es algo bastante bien establecido. ¿Sólo judeofobia? Aunque muchos sindicalistas y partidarios de la inmigración mexicana en los EE.UU hoy afirman continuar el legado "marxista", la actitud de Marx hacia los mexicanos -como recordaba Walter E. Willilams- nunca fué muy benevolente. Más bien todo lo contrario. Al igual que el español Sepúlveda justificó el imperialismo depredador -el imperio heril- en el Nuevo Mundo, Marx y Engels apoyaron entusiásticamente la anexión de California por los EE.UU: "Sin violencia, nada se consigue en la historia". Se preguntaba: "¿Es una desgracia que la magnífica California fuera ocupada por vagos méjicanos que no sabían nada que hacer con ella?". Engels añadió: "En América hemos sido testigos de la conquista de méixco y nos hemos alegrado por ello. Es por el interés de su propio desarrollo que México sea ocupado por la tutela de los EE.UU". La misma teoría se aplicó en la ocupación china del Tíbet.
En realidad, a los izquierdistas no sólo les movía un ánimo civilizador universalista -es cierto, por ejemplo, que la teocracia lamaísta matenía en la edad media a los tibetanos-; muchos de entre los más notables progresistas han sido también notables racistas. Thomas Carlyle sostenía que los negros eran "subhumanos" -no tan lejos de la opinión de Bartolomé de las Casas, "ganado bípedo" necesitado de la guía de la raza blanca.
Nathaniel Weyl desarrolló estas ideas en "Karl Marx, Racist" (1979).
José Carlos Rodriguez alertaba, hace no mucho, sobre el racismo en la era progresista (basándose en la obra de David Southern). Después, insistía de nuevo en esa otra entrada.
¿Y qué decir sobre la política de Stalin sobre las minorías étnicas y las nacionalidades, inicialmente vinculada con el "derecho de autodeterminación"? Amnistía Internacional:
La política soviética respecto a las nacionalidades adoptó formas distintas en diferentes periodos. En los años que siguieron a la revolución de 1917 (fecha del nacimiento de la Unión Soviética), se puso el acento en la autonomía cultural de las minorías, si bien podía detectarse el uso de la estrategia política de «divide y vencerás». Bajo el man-dato del comisario de las Nacionalidades José Stalin, el derecho a la autodeterminación se vio menoscabado, hecho que se agravó con las detenciones generalizadas de personalidades políticas y culturales en todo el territorio soviético. Durante la Segunda Guerra Mundial, los dirigentes de la Unión Soviética emprendieron una política de traslados forzosos a gran escala de personas a las que se consideraba enemigos potenciales internos, sin más razón que su origen étnico o nacional, o políticamente «inconvenientes» a causa de su situación geográfica. La población afectada por las expulsiones a otros puntos de la Unión Soviética eran chechenos, inguches, karachayes, balkares, mesjetios, tártaros de Crimea, griegos pónticos, kurdos, coreanos y kalmukos, así como alemanes del Volga y de Ucrania. Hasta la muerte de Stalin, en 1953, las personas deportadas estaban sometidas a severas restricciones a la libertad de circulación: estaban obligadas a personarse en comisarías de policía todas las semanas y recibían duras sanciones por cualquier desplazamiento fuera de la zona en la que estaban inscritas en registro. Aunque se eliminaron estas restricciones en 1953, la aplicación práctica de su derecho a regresar a sus luga- res de origen resultó imposible para muchos de los desplazados y se reprimió el deba-te público sobre los traslados forzosos.
El antisemitismo se convirtió a menudo en la política oficial en la ex Unión Sovié-tica, tanto durante el gobierno de Stalin como tras su muerte, en 1953. Esta actitud se solía ocultar bajo la etiqueta de «antisionismo» y a menudo se servía de versiones modificadas del duro simbolismo de la Rusia zarista o incluso de la Alemania nazi.
En La russophobe vienen alertando sobre el resurgimiento del racismo en la Rusia neo-sovietizada. ¿Acaso estos fenómenos no tienen nada que ver con siete décadas de comunismo? En el mismo informe de AI lo advierten: "Si bien el derecho nacional e internacional garantiza a quienes residen en la Federación Rusa equidad y protección contra la discriminación, tanto los procedimientos y conductas en la práctica como las leyes locales dan lugar a que la discriminación racial quede a menudo impune y sin constancia."
Pero si queréis algo más alegre y vivaz, aquí está Pamela bloggeando en remojo.
ACTUALIZACIÓN: Una reflexión paralela en Neoconomicón sobre las sionuosas relaciones entre izquierda y antisemitismo.


No sé si has visto esto:
http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276286381.html
Lo que yo decía: les interesan sólo como símbolo, y ni siquiera todos los días
Comment by Chema — August 26, 2006 @ 1:21 am
Algo escuché esta tarde, no sabía sí creérmelo…pero sí, era verdad.
Es un símbolo, pero importante, un “símbolo condensado” de todo lo que dicen odiar.
Comment by Administrator — August 26, 2006 @ 1:49 am
Y hay otro comentario, también en Libertad Digital, en este caso sobre el excesivo celo anti-racista de los “progresistas”, y su típica ignorancia sobre qué significa un estereotipo social. Aquí:
http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_32961.html
Comment by Administrator — August 26, 2006 @ 1:51 am
Lo de Llamazares no tiene nombre…pero vamos, no me extraña, de gente que suele hacer ese reduccionismo historico tipico de que el caso de palestina y el judio es lo mismo, un genocidio(como dijo otro ilustre comunista como Saramago).
Eduardo, te dejo un par de articulos de un blog que te pueden interesar, este sobre Lysenko:
http://www.alpoma.net/tecob/?p=126
Y este sobre modernismo, progresismo y postmodernismo:
http://www.alpoma.net/tecob/?p=578
Un saludo
Comment by martin — August 26, 2006 @ 8:38 pm