Paralelamente al imparable crecimiento de una eurocracia transnacional, depredadora, proteccionista y antiliberal con sede en Bruselas, observamos el debilitamiento de muchos estados-nación "canónicos" europeos. Un claro ejemplo es el proceso de "regionalización" de España, convertida en un agregado de "pueblos" y pseudo-estados que confían reunirse en un marco super-estatal (Pacto de Barcelona: "En Europa nos encontraremos", Ortega y Gasset: "España es el problema, Europa es la solución"). Otro es el camino hacia el fracaso iniciado en la cuna del republicanismo, el jacobinismo y la nación revolucionaria: Francia.

En estas circunstancias, el "programa liberal" iniciado en el siglo XIX tiene escasas posibilidades de supervivencia. Ludwig Von Mises escribía, en su Liberalismo: "es imposible preservar una paz duradera en una sociedad donde los derechos y obligaciones de las clases son diferentes". La igualdad de la que trata el liberalismo, implementado en el siglo XIX a partir de las revoluciones francesa o americana, no concierne a la igualdad material de los hombres (en capacidades, renta o propiedades) sino a la igualdad formal ante la ley. Como es sabido, la izquierda (en particular los marxistas) pretendió completar el programa liberal, revolucionario, intentando alcanzar también la igualdad material de todos los seres humanos. Con los resultados conocidos.

Dos artículos en Transatlantic Intelligencer alertan sobre la crisis europea. El primero, Islam, "fundamentalism" and the Frenc banlieus, es una entrevista al linguista de origen argelino Latifa Ben Mansour. En él se trata de la influencia islamista en las barriadas (suburbios, banlieus) de mayoría árabe en Francia, focos principales, como es sabido, de continuos disturbios y desordenes especialmente recrudecidos en 2005. Una verdadera revolución antifrancesa de Brumario de 214. Otro es una noticia sobre la conexión Francia-Hezbolá.

Ben Mansour nos proporciona un argumento muy potente contra el liberalismo utópico, concebido como  libre contractualismo de los individuos. La destrucción del estado canónico no conduce necesariamente a un individualismo más eficaz, sino al descuatizamiento del poder en distintos poderes contradictorios:

There has been some attraction: namely, where the state is absent, where it has abdicated its responsibilities. As one says: nature abhors a vacuum. Where the state is absent, its place is going to be occupied in one way or another. It could be occupied by mafia-style groups. Or it could be occupied by so-called religious groups. One sees this very clearly in the banlieues. The fundamentalists are trying to play the role of mediator or of the big brother who tries to compensate for the failures of the state. Where is the state?

Allí donde la anomia social y el trato desigual a las clases da lugar al conflicto, la revolución social y la pugna de legitimidades, no es extraño que el fundamentalismo islamista encuentre un terreno abonado para su expansión. Tampoco cabe sorprenderse de que, en medio de estas tensiones, la república francesa termine por apoyar movimientos que, en esencia, son hostiles al republicanismo y la democracia liberal. Sólo así se puede explicar el apoyo proporcionado por Francia a Hezbolá, y el agradecimiento que últimamente los "libaneses" (ciudadanos de la UMMA, y no de ningún estado en particular) dispensan a los "republicanos" franceses.
 
No es extraño, en definitiva, que dos estados donde los mismos "estados" están desapareciendo, se encuentren hoy como amigos y aliados contra un estado que no quiere dejar de serlo: Israel. 

Imagen de la "revolución anti-francesa". París, 2005