HispanoaméricaAugust 1, 2006 11:53 pm
Si comparamos la agonía bien administrada por los medios gubernamentales que se vive ahora mismo en Cuba, en prevención del colapso político y del caos social, con la "transición" española a la "democracia", encontramos, ante todo, muchas diferencias:

- A diferencia de la oposición al "franquismo", encabezada por el Partido Comunista de España, que llevaba cierto tiempo promocionando la "reconciliación nacional", la oposición cubana continúa empleando un lenguaje y una práctica políticas muy beligerantes (en esta web opositora, por ejemplo, llaman a la desobediencia civil y la rebelión del ejército).
- Esta beligerancia responde, por supuesto, al encarnizamiento ideológico del propio régimen comunista-castrista, que no da ninguna muestra (al menos, pública) de "apaciguamiento" dialéctico o cambio de rumbo pragmático.
- Mientras que el régimen de Franco había ya preparado las bases para una democracia política, al haberse incorporado España, tras el "decenio del desarrollo", a las "democracias de mercado" homologadas (frente a las viejas tesis falangistas), Cuba continúa estancada en una concepción socialista, autoritaria y anti-liberal del mercado. Puesto que aún no hay "democracia de mercado", esta no puede servir como antesala de la democracia política.
- A diferencia de España, donde la transición pudo llevarse a término "de la ley a la ley", y donde el jefe del estado designado por Franco inició un proceso de rectificación del autoritarismo centralista (si bien desembocando en la monarquía de partidos que conocemos), en Cuba nada indica por el momento que el sucesor, Raúl Castro, vaya a introducir nada parecido a la verdadera democracia política, o siquiera al pluralismo de partidos. Es cierto que faltan también indicaciones en sentido contrario. Lo único que hay es un estruendoso silencio.
- A diferencia del franquismo español, en donde terminaron por imponerse las tesis reformistas (el "espíritu del 12 de febrero") frente a las posiciones inmovilistas del "búnker"; en el el partido comunista cubano continúa dominando la línea dura, tanto en lo ideológico ("El imperialismo jamás podrá aplastar a Cuba. La Batalla de Ideas seguirá adelante", sigue siendo el lema de Granma) como en la misma pragmática política.
Por la propia naturaleza socialista y pos-soviética del régimen castrista, más que con la transición española, cabría compararlo con el proceso de desintegración de la URSS (y de sus satélites) culminado para muchos sorpresivamente en 1991. Ahora bien, también aquí brillan las diferencias. Mientras que Gorbachov impulsó reformas importantes (Glasnost, Perestroika) con las que pretendió salvar inútilmente el Imperio Soviético, la gerontocracia cubana parece más bien instalada en un "bunker" que, tras el alineamiento iberoamericano bajo el poder petrolífero de Chávez, ha recibido una notable inyección de aire.
EE.UU ya tiene previsto un plan (¿revitalizando la Doctrina Monroe?) para la transición en Cuba que contempla la ayuda política (la declaración llamada de "compromiso con los cubanos") y económica (unos 80 millones de dólares iniciales). El programa, que dice rechazar la "caza de brujas", sin embargo implica la persecución de los violadores de los derechos humanos. Según Caleb McCarry, encargado de Cuba en el Departamento de Estado, las señales de la transición serían: "la libertad de los presos políticos, la convocatoria de elecciones libres y el seguimiento de propuestas democráticas emanadas del pueblo". Según Eusebio Mujal-León, profesor de la Universidad de Georgetown, el plan se dirige a "varios públicos": "A los cubanos de Estados Unidos, a los de Cuba, a las élites cubanas, a los países europeos y latinoamericanos… y en cada uno tiene un impacto diferente y abre una perspectiva distinta".
El plan americano, como puede comprobarse, no habla de "injerencias" similares a las apuntadas hace muy poco por los ambiguos portavoces socialistas españoles. Pero ¿puede llevarse a cabo este cambio sin revolución? Es decir, ¿Puede ser una verdadera transición? Nadie tiene la ciencia del porvenir, pero todo lo que ocurra en Cuba repercutirá en la propia autoconcepción de la izquierda, en la "lucha de ideas" y en la práctica política del presente.
Imagen encontrada en Free Thoughts.


¡Coño, materialista de tres al cuarto
! Se te olvidó la más importante: En España había ya una “dictadura cuasi-pletórica de mercado”. Solo había que cambiar el nombre de dictadura a democracia, y dejar que la gente metiera papeles en las urnas de vez en cuando.
¡Ale hop!
Comment by amdg — August 2, 2006 @ 7:36 pm
Es que no se me había olvidado. Tercera diferencia:
“- Mientras que el régimen de Franco había ya preparado las bases para una democracia política, al haberse incorporado España, tras el “decenio del desarrollo”, a las “democracias de mercado” homologadas (frente a las viejas tesis falangistas), Cuba continúa estancada en una concepción socialista, autoritaria y anti-liberal del mercado. Puesto que aún no hay “democracia de mercado”, esta no puede servir como antesala de la democracia política”
Comment by Administrator — August 2, 2006 @ 7:51 pm
Otra diferencia, la cortes franquistas se hicieron el Harakiri al aprobar el plan de Adolfo Suarez.
Tengo serias dudas de que el “Establishment” del partido comunista cubano vaya a abandonar el poder voluntariamente.
Comment by José Javier — August 3, 2006 @ 4:24 pm