Primero Juan Manuel de Prada y ahora…Pio Moa. Una parte significativa del "centro-derecha" español están perdiendo el rumbo y se dirige inevitablemente hacia el naugrafio intelectual. De la tibia oposición de "perfil bajo" a la manera del terrible Rajoy a uno de los últimos artículos de Pío Moa en su blog, donde se apunta a la moda del antievolucionismo que está cundiendo como una epidemia entre la derecha hispana más influenciable por el "lobby" norteamericano:

¿Hasta qué punto es científico el darwinismo? Digamos que hasta ahora ha superado bastante bien las críticas, aun si subsisten serias dudas.

Donde no hay muchas dudas es en cuanto a su aplicación a la esfera de la conducta o, más ampliamente, de la psique humana: casi todas las barbaries con pretensiones científicas, del siglo XX y ahora, se apoyan en el darwinismo. Ello no es casual. En definitiva se trata de la sustitución de los conceptos no científicos de Bien y Mal por los aparentemente más racionales y manejables de Éxito y Fracaso. Se trata de la destrucción de la moral, de la atormentadora esfera de la moral.

Publicado el 26 de julio de 2006, en la bitácora Presente y Pasado de Libertad Digital.

Quizás Pío Moa ha leído, o ha tenido noticia, del panfleto antievolucionista de Ann Coulter, Godless, the church of liberalism. Coulter intentaba "ilustrar" ahí las consecuencias inmorales del darwinismo apoyándose en una publicación de Richard Weikart, From Darwin to Hitler. Por supuesto, y como apunta Larry Arnhart, la rubia conservadora no ha leído a Weikart muy cuidadosamente, y desde luego, no ha leído ni las tapas de los libros de Charles Darwin.

Weikart insists that the connection between Darwin and Hitler shows that a Darwinian ethical naturalism must have moral cosequences (similar al "no es casual" de Moa). But he overlooks the fact that the influence of the social Darwinists on Hitler’s Nazism had little to do with any correct understanding of Darwin an Darwinian science (…) In response to my analysis of this book, Weikart now says that the title of his book is inaccurate, because it does not convey his true argument. He has said to me: "I don’t argue the kind of straightforward ‘Darwin to Hitler’ thesis that yo claim." Rather, he insists that he stated clearly in his book that "Darwinism does not lead inevitably, or of logical neccesity, to Nazism.

En Darwinian Conservatism, Conferencia en la Asociación Americana de Ciencia Política

Cualquiera que analice de buena fe los origenes del racismo en la "doctrina" nazi comprenderá que esta no solo no tiene nada que ver con el darwinismo, sino que resulta ser su antítesis. Los orígenes del nazismo se encontrarán mejor en las fuentes del idealismo alemán, con sus teorías sobre la evolución orgánica del espíritu en su despliegue a través de las razas y culturas, así como en el antisemitismo del siglo XIX e incluso en ciertas doctrinas "revolucionarias". El origen del racismo es la metafísica y la mala literatura, no la verdadera ciencia. Ha sido justamente el avance del evolucionismo en el estudio de los orígenes del hombre aquello que ha desbaratado las bases biológicas y "científicas" del racismo. Sea en las hipótesis poli o monogenistas, todas las ideas evolucionistas apuntan al parentesco elemental de todos los miembros de la especie humana.

Además, el Darwinismo popularizado por la consigna de Herbert Spencer: "La supervivencia del más fuerte" (en realidad, la supervivencia del más adaptado - The surviving of the fitest) no es una buena descripción del evolucionismo. La idea de Darwin, que ha producido tantos frutos en la ciencia biológica (hasta el punto de que Dobzhansky pudo escribir y fundamentar que "nada tiene sentido en biología excepto bajo el prisma de la evolución") no trata simplemente de una tautológica "supervivencia del fuerte", sino de la adaptación variable de los organismos a distintos entornos teniendo en cuenta las variaciones genéticas hereditarias. 

La ciencia evolucionista no proporciona ningún apoyo al racismo biológico ni puede servir como munición contra la "naturaleza humana". Entre otras cosas, porque nada en la "naturaleza humana" es ajeno a la historia de su evolución.