(…) Si usted se ve fuertemente comprometido con la causa israelí, palestina o libanesa, no tiene porque exigir al gobierno que financie con dinero arrebatado mediante impuestos de todos los españoles la matanza de personas. Hay un sinfín de organizaciones pro–israelitas, musulmanas, libanesas… que aceptarán encantadas sus donaciones; incluso puede enviar pizzas al ejército israelí.

No intentemos arreglar la vida de los demás a costa de las vidas y dinero de los propios españoles. La crisis de Oriente Medio es un problema entre israelíes y musulmanes en el que ningún estado extranjero tiene derecho alguno a entrometerse. Si dedicáramos nuestros esfuerzos a arreglar nuestras dificultades y no la vida de los demás, encontraríamos soluciones a nuestros problemas más cercanos en lugar de crear mayores injusticias. La crisis de Oriente Próximo no es una excepción.

Leído en Libertad Digital. Lo de Jorge Valín puede ser un caso de mala fe, de ignorancia o de impotencia teórica. Apuesto por la última opción: el capitalismo libertario es incapaz de explicar nada de lo que pasa en el mundo. Es evidente que lo que eufemísticamente llama Valín "la crisis de Oriente medio" no es un problema "entre israelíes y musulmanes", sino una guerra declarada y abierta entre el estado israelí, que representa también los intereses estratégicos de EE.UU en la zona, y los grupos terroristas -en particular, Hezbollah- subvencionados y entrenados por otros estados, Siria y en especial Irán. La "escalada" de Israel no es tan sólo un conflicto entre "hombres", entre "individuos" o entre nacionalidades étnicas ("israelíes y palestinos"), sino un conflicto específicamente político, entre estados e imperios, y que por tanto pide una resolución política. No se trata de una cuestión de derecho, sino de hechos -pues son estos, al fín y al cabo, los que terminan por configurar a aquellos-: ¡los estados extranjeros ya se han entrometido!

Es ridículo, sencillamente, suponer que la "causa israelí" puede ser soportada por aportaciones individuales libres a organizaciones privadas, sin perjuicio de su utilidad, como si los estados no tuvieran nada que ver. ¿Y cómo podrían enfrentar realmente las agresiones de Hezbollah los israelíes a no ser mediante una defensa nacional con mando unificado? Seguro que los israelíes necesitan algo más que pizzas. Necesitan, ante todo, apoyos diplomáticos y políticos, así como una defensa nacional eficaz. Y de hecho, en eso están prácticamente desde sus orígenes como estado -¿Hace falta recordar el conflicto inicial entre la Hagganá y los partidarios de Beguin?-. El servicio militar es obligatorio en Israel desde 1948 (confirmado en la Ley del Servicio de Defensa Nacional de 1986). Cualquier ciudadano israelí -incluso los residentes permanentes- está obligado a cumplir esta obligación patriótica. La misma ley conserva la obligatoriedad del servicio de reserva para los hombres hasta los 51 años (54 para oficiales) y los 24 para las mujeres. Pero los anarcocapitalistas, que se tienen últimamente por los auténticos y únicos "liberales" -con dignísimas excepciones-, son incapaces de hacer análisis políticos, quedando todo relegado a comentarios retóricos ("¿Cree que los burócratas son más inteligentes y cultivados que sus amigos de sobremesa?") y guiños populacheros ("Bush hace lo mismo pero con el otro bando. Pan y (mucho) circo.") Y sin embargo, todos consideramos a Israel la primera democracia liberal de la zona. Al menos, eso pensábamos.

En fín, no sé si me he vuelto loco, o es que tengo demasiado polvo en el monóculo. 

Actualización: En los comentarios a un post de Desde Sefarad encontramos más claves, por otra parte ya conocidas, sobre la posición ante la guerra de algunos "liberales": 

Israel didn’t have to respond to abductions and killings of Israeli soldiers by Hizbollah one week later (two events which, however uncalled for, also didn’t happen in a vacuum) by dropping bombs in Beirut and Gaza.

En Lew Rockwell