El principal evento festivo de Bilbao es la llamada "semana grande" (o Aste Nagusia), una fiesta que -a qué negarlo- ha ido creciendo a la sombra, o al menos siguiendo la estela pupulista y bullanguera marcada por los sanfermines de Pamplona. Estas magnas festividades que "a nivel europeo están muy bien consideradas", como afirmó el concejal de "cultura y euskera", Jon Sánchez (también conocido como Juan Santxez) recibirán una subvención municipal de 2,5 millones de euros. Este dispendio se justifica en el "impacto ecónonimo", ya que "más o menos se gastan 40 millones de euros, la mayoría en hostelería, y de cada euro gastado 2,5 euros son revertidos en los bilbaínos". Un negocio pingüe, aunque no para todos.

Eso sí, es de agradecer que en la edición de este año los munícipes por excelencia se hayan decidido a eliminar algunas de las bárbaras costumbres que infectaban gravemente a nuestras fiestas tradicionales:

TXUPIN LIMPIO

 
Precisamente tanto la Comisión de Fiestas, de manera colectiva, como sus miembros - Bilboko Konpartsak, partidos políticos municipales y organizaciones ciudadanas- por separado, quieren realizar un llamamiento explícito para que este año la ciudadanía disfrute de un Txupin limpio. La Comisión de Fiestas rechaza de manera rotunda la costumbre importada de ensuciar y agredir a las personas y al patrimonio de todas las gentes de Bilbao con la mezcla de huevos, harina y líquidos.

Un brindis por nuestras autoridades. Ya estaba bien de mezcla de huevos, harina y líquidos, confusión de rostro y lenguas, así como de todo tipo de actos impuros y extranjeros. Por fín podremos disfrutar de un Txupin limpio, noble aspiración de cualquier bilbaíno.

Vista de la ría de Bilbao