Estos días hemos visto circular por internet la imagen de unas niñas israelíes escribiendo mensajes en unos proyectiles cerca de Kiryat Shmona, al norte de Israel. Las fotografías han producido grandes servicios a la propaganda anti-israelí, desde el gran escándalo provocado en la blogosfera árabe, porque venían a "ecualizar" la actitud ante la infancia de los dos lados del conflicto. Lisa Goldman (vía Barceupundit) ha explicado el contexto de las imágenes.

Más o menos, estos son los hechos. Las niñas retratadas junto a los misiles de tanque formaban parte de familias asentadas en Kiryt Shmona, situada justo en la frontera libanesa-israelí. Esta localidad ha estado sometida a bombardeos constantes desde el sur del Líbano desde el primer día del conflicto. La mayoría de la población huyó, pero los residentes que quedaban se cobijaron en refugios anti bomba. Cuando una unidad del ejército llegó a la ciudad, inmediatamente atrajo la atención de 12 fotógrafos israelíes y extranjeros. Lógicamente, la comitiva también llamó la atención de los residentes que, por primera vez en varios días, salieron a tomar el aire y a interesarse por las novedades. Al principio, algunos padres escribieron mensajes en hebreo e inglés en los proyectiles, con destino Nasrallah, "A Nasrallah con amor"; la persona que, en nombre de Hezbollah, había televisado su felicidad por el sufrimiento que estaban causando entre los israelíes. En definitiva, los mensajes no expresaban alegría por la muerte de niños libaneses, sino el desprecio y la ira que Nasrallah provocaba en unas pocas familias aterrorizadas y acorraladas del norte de Israel.

Ninguno de estos niños ha podido presenciar imágenes de gente muerta, puesto que los medios israelíes y libaneses proscriben esta clase de retransmisión. Los niños israelíes no han visto cadáveres humanos, sino edificios e infraestructuras destruídas a causa de su pertenencia a Hezbollah -o, al menos, eso es lo que les han contado-. Ninguno de ellos podría establecer, en estas condiciones, ningún vínculo entre los proyectiles de tanque y la muerte de personas inocentes.

En este asunto, como en muchos otros, una enorme distancia separa el tratamiento israelí al que dispensan los islamistas, y ello por mucho que muchos compatriotas nuestros apuesten por la ecualización de ambos bandos, e incluso carguen la mayor responsabilidad sobre el bando judío.

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Por supuesto, a los nuevos progres y pro-islamistas todo esto se las trae al pairo. Iñigo Sáenz de Ugarte aprovecha, por ejemplo, para arremeter contra aquellos que se han manifestado a favor de Israel: "Los expertos de sofá le hacen el trabajo sucio a la embajada israelí". Desde otros puntos de la blogosfera se aprovecha la ocasión, pintiparada, para expresar su "odio y revancha" no, sólo contra Israel sino…contra ¡la civilización occidental!:

Muchas veces desde los círculos filo sionistas se ha tachado a los palestinos de crueles y sanguinarios, de profesar la cultura de la violencia y de inculcar en sus hijos un odio acérrimo e indiscriminado que luego se convierte en la maquinaria que engrana el terror que los educados, refinados y tan bien civilizados sionistas padecen como consecuencia de la barbarie palestina. A su vez nos quieren hacer entender que mientras los palestinos como seres incivilizados alardean la muerte de sus victimas y glorifican a sus mártires, los civilizados sionistas cuyos valores son afines a los de la civilización occidental, que por desgracia es la que más muertes y daños a causado a la humanidad en los últimos 300 años, no desean la muerte de sus enemigos y siempre premeditan al máximo en castigar a aquellos que procuran dañarles, como si el odio o sed de revancha sea único y exclusivo patrimonio de los árabes.

Leído en La Tertulia (negrita mía).