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Economía políticaJuly 10, 2006 8:41 pm

Si hay un concepto popular y académico que pide una clarificación constante es el de "lucha de clases”, idea que tanta fortuna ha conocido sobre todo a través de su interpretación marxista "dramatizada", la que presenta un cuadro ancestral de luchas históricas entre "poseedores" y "desposeídos", "opresores" y "oprimidos", "ricos" y "pobres".

Marx tomó prestada la idea de David Ricardo, quien ya había distinguido tres clases socio-económicas: la clase obrera, cuyo beneficio era de tipo salarial, la clase terrateniente, cuyos beneficios eran de tipo inmobiliario (las rentas de la tierra), y la clase de los empresarios capitalistas cuyo beneficio es el interés. Toda la teoría de la plusvalía marxiana y la justicia distributiva procede de los socialistas ricardianos. Pero esto es otra historia. En el Capital (III volumen) Marx intentó clarificar el concepto de "clase" según, ante todo, el origen común de la renta. Finalmente, la concepción del proletariado como "clase universal", puede considerarse una suerte de "secularización" o de historización del concepto hegeliano del Espíritu universal, lo que, por cierto, pone seriamente en cuestión la racionalidad "positiva" del materialismo histórico.

Sin embargo, Marx y cuantos suelen hablar de "lucha de clases", suelen ignorar o menospreciar la diferencia fundamental entre la "clase" y la "casta". La diferencia entre ambos conceptos es, ante todo, política. "Casta" es todo aquel grupo social especialmente privilegiado por las leyes positivas o las costumbres del estado. Esta teoría forma parte de la tradición clásica del liberalismo formulada por Dunoyer y Comte y posteriormente recuperada por Ludwig Von Mises y otros socios liberales.

El concepto de "clase" tiene, en efecto, un origen etimológico relacionado con la posición de los ciudadanos con respecto a la propiedad. La distinción de los habitantes de Roma en "clases" tiene que ver con la distribución de los hombres, sobre todo tras la reforma de Servio Tulio, en el ejército romano.

Vamos a intentar ilustrar la distinción entre "clase" y "casta" en la historia de la Roma monárquica y republicana, según es narrada por Theodor Mommsen. Lo que inicialmente aparece como "lucha de clases", será mejor comprendido como la lucha de la sociedad civil romana por desprenderse del sistema de castas que separaba a los ciudadanos por antonomasia, la casta patricia, y las clases de habitantes que no disponían de derechos de ciudadanía, inicialmente los plebeyos y los clientes. De la misma época procede la distinción entre los propietarios de la tierra, inicialmente patricios, y los proletarios (proletari – procreadores de hijos).

Según se desprende del relato histórico de Mommsen, en Roma no se trata de una mera lucha entre "ricos" y "pobres", puesto que muchos plebeyos ocupaban de hecho buenas posiciones económicas e incluso políticas (en el senado, o en los tribunos), sino de una lucha por alcanzar la igualdad formal ante la ley. En la Roma monárquica de los primeros tiempos el poder mediador del Rey servía como contrapeso de las ambiciones aristocráticas: "Sin el poder supremo del Rey (…) hubiera comenzado muy pronto la lucha entre la aristocracia privilegiada y la turba de los desheredados". Este papel moderador del monarca lo vemos, por cierto, claramente reflejado en la propia tradición española. Así aparece plasmado no sólo en la práctica de nuestros reyes o en los análisis de los tratadistas, sino en el excelente tratamiento que de este tema proporciona nuestro teatro clásico en las obras de un Lope o un Calderón.

Otra deficiencia considerable de la teoría marxista de la lucha de clases radica en el escaso papel que le adjudica a la dialéctica de estados. En efecto, la "Lucha de clases" es, en cualquier caso, inseparable de la "lucha de estados". Mommsen:

La constitución de la propiedad en gran escala no fue en la Roma primitiva un ataque a la economía general del sistema político; lejos de esto, prestó servicios esenciales. Para una porción de familias creó una existencia fácil, por debajo y por fuera de la propiedad pequeña y media. La clase de los grandes propietarios, más independientes aún y colocados en un lugar más alto que los demás ciudadanos, proporcionó a la ciudad sus jefes naturales y sus gobernantes. La clase de los labradores no propietarios, por otro lado, vino a ser para la colonización exterior un ejército siempre dispuesto y sin el cual no hubieran podido realizarse las prácticas coloniales de los romanos (…) para hacer un colono se necesita un labrador.

Con el fin del sistema monárquico de poder (Tarquino "el soberbio" es expulsado de la ciudad junto con toda su gens), y la llegada de la época republicana, se inicia tanto un período de limitación del poder del estado como una aceleración de las "luchas de clases" por abolir los privilegios políticos. El centro del problema se situa en el privilegio pertinaz de los patricios, únicos capacitados por el estado para el disfrute de los pastos públicos. La lucha se establece entre los antiguos ciudadanos y los simples habitantes sin derechos en la ciudad. Como resultado, la consolidación de una nueva aristocracia ciudadana. Los pastos públicos sólo podrán pertenecer, en adelante, al ciudadano de mejor derecho (optimus jure civis), es decir, al patricio. Ante esta injusticia se levantan los plebeyos, excluidos del derecho ciudadano.Tras el sistema de cónsules aparecen los tribunos populares y los que quizás podríamos llamar los primeros "rebeldes" de la antigüedad clásica: Espurio Casio, de origen patricio, el "Ché de la Roma republicana".

La igualdad civil formal (un paso hacia el Homo Equalis típico de la civilización occidental del que hablará L. Dumont) no se alcanza antes del 365 a.C, pero la eliminación –al menos, jurídica-, y esto es fundamental, de las castas no supone la eliminación de las clases. El nuevo pueblo romano no es, ni podría ser, una "sociedad sin clases":

Todavía existían en ella, como es natural, y con su influencia necesaria sobre la vida pública, los diversos grados que la edad, la inteligencia, la cultura y los bines de fortuna introducen constantemente en la sociedad civil.

La nueva Roma, en su lucha contra el sistema de castas, no certifica la alborada de una absurda sociedad sin clases en la que, en palabras de Marx "sea posible que yo pueda hacer una cosa y mañana otra, cazar por la mañana, pescar por la tarde, criar ganado por la noche, criticar después de cenar, justo como yo quiera y sin convertirme jamás en cazador, pescador, pastor o crítico". Una sociedad semejante, formada por "autistas diletantes", en expresión de Murray N. Rothbard, no certificaría la plenitud de la humanidad, sino antes al contrario, su ocaso e inanición.

Puede que una casta sea una clase (la "clase" de los individuos especialmente privilegiados por el poder público), pero una clase no es necesariamente una casta.

España 3:34 pm

¿No a la guerra? El soldado español, de origen peruano, Jorge Arnaldo Hernández Seminario cayó en acto de servicio este sábado, tras un ataque premeditado contra una patrulla en Bakua, cerca de Farah (Afganistán). Gloria y honor para él. Vergüenza para los "pacifistas" de ocasión.

No sé si os acordáis. En diciembre de 2005 la Armada estadoundiense se vió obligada a emitir un comunicado en el que se aclaraba que la fragata española Alvaro de Bazán "no participó en ninguna misión dentro de aguas territoriales iraquíes ni estuvo implicado en las patrullas y los combates lanzados por los aviones que tienen su base en el USS Theodore Roosevelt". Pero estábamos allí. Supongo que no para transportar rosas blancas por el mar.

Antes, en mayo de 2003, 62 militares españoles murieron después de que su avión se accidentara tras regresar de su "misión de paz" en Afganistán. Más tarde, otros 17 miembros de las fuerzas armadas fallecieron en un (supuesto) accidente de helicóptero, también en Afganistán.

Estuvimos en Iraq y estamos en Afganistán, realizando misiones peligrosas con riesgo cierto para la vida de nuestros soldados, pese al "pacifismo de postal" del gobierno y las flores sobre la tumba de Gandhi.  

España 2:48 pm

El proceso hacia un nuevo régimen, al que algunos llaman "segunda transición", está siendo contestado desde varias iniciativas políticas y ciudadanas. Ciutadans de Catalunya acaba de convertirse en un Partido de la Ciudadanía con vocación nacional. Una ¿fina? línea separa a los opositores: aquellos que, por el momento, permanecen fieles al sistema monárquico constitucional, ya sea desde algunos de los representantes más honestos de los partidos políticos realmente existentes, o desde plataformas independientes, y aquellos que ya apuestan netamente por desbordar el sistema de la monarquía de partidos en España. En este sentido, rescato el comentario de Tucco, por la abdicación del monarca, y la propuesta por una República Constitucional de Antonio García Trevijano. El nacionalismo destruye la sociedad civil:

La continuidad de la barbarie orgánica de la dictadura, en la Monarquía de Partidos y de Comunidades Autónomas, ha provocado el desarrollo de todo lo orgánico en detrimento de la sociedad civil, que prácticamente ha dejado de tener conciencia de sí misma. Y Zapatero, sin representación de la sociedad civil en el Parlamento, puede gobernar, como Suárez, con el apoyo de los nacionalistas, a quienes regala la promesa de autogobierno en Cataluña y de autodeterminación en el País Vasco 

Por ignorancia, o por supervivencia en los medios donde desarrollan su actividad, los intelectuales no interpretan la profundidad fascista del atentado a la sociedad civil que realizan los nacionalismos. En este desierto de civilización, la autonomía catalana expresa la ambición orgánica de su capital financiero. Y el autogobierno vasco, la de su capital inustrial.

Liberarse del fetichismo de la monarquía será difícil en una sociedad española acostumbrada a vivir bajo la tutela pública y en donde "república" suena a desorden, sectarismo y marxismo. También será difícil librarse del fetichismo constitucionalista, que ve en el texto de 1978 la Lex Duodecim Tabularum de la España presuntamente democrática. Pero, ¿qué hacer?