BilbaoPundit

Economía políticaJuly 31, 2006 3:05 pm

Los planteamientos sobre el "fín del trabajo", al estilo de Jeremy Rifkin, quizás sean desmesurados y utópicos, un vestigio de la utopía comunista sobre la liberación final de las "fuerzas productivas". Sin embargo, se observa un descenso en el promedio de horas empleadas en el trabajo, dentro del mundo desarrollado.

La llamada "sociedad del ocio" necesita liberar a los cuidadanos de una cantidad prudente de tiempo para que lo empleen en actividades de ocio. Claro está, un aumento en el tiempo de ocio (definido, a la manera de Dumazedier, como aquel en el cual el individuo está liberado de sus obligaciones laborales, sociales, familiares &c) no significa que este pierda su significado económico, tanto en el sentido ampliado (a la manera "austríaca") como en el circunscrito.

Si echamos un vistazo a la tabla que publican en The economist, observamos que los países del "área de influencia protestante" (Australia, EE.UU, Nueva Zelanda) continúan ocupando los primeros opuestos. Sin embargo, dos países "católicos", España e Italia, les siguen inmediatamente. Gran Bretaña, cuna del capitalismo y de la ética del trabajo, cae hasta el octavo puesto. El descenso más acusado se nota en Japón, donde las horas laborales han descendido hasta un 6.4 % desde 1994 a 2005.


 

Economía política 1:03 pm
Hace tiempo que leo el blog de Antonio García Trevijano, al que el paso del tiempo y de los acontecimientos han venido dando la razón en lo fundamental. Colaboro en el Diccionario Político, obra colectiva destinada a intentar enderezar algunos políticos "tuertos" del presente. 
 
Moda & Antimodas 1:19 am

Estoy leyendo La contracultura a través de los tiempos (Anagrama, 2006), por Ken Goffman (alias R.U Sirius, uno de los últimos "gurús" de la cibercultura).

Antes que nada conviene advertir que este ensayo está escrito desde un punto de vista emic, interno a la propia contracultura, lo que significa que resulta compatible con las interpretaciones de los propios agentes contraculturales, de los participantes en la "fiesta". Este punto de vista, por supuesto, no tiene porque coincidir con lo que Pike llamaba metodología etic, categorial, propia del observador. Los autores, ellos mismos "contraculturales", valoran de entrada a la contracultura como un concepto positivo, lleno de optimismo y "maná", capaz de imprimir una suerte de movimiento "progresista" a la historia. El propio título del libro sugiere que la realidad humana posee una estructura dialéctica "a través de los tiempos". En la lucha entre cultura y contracultura, conservadurismo y progresismo cultural, se desplegaría la marcha del "espíritu" humano en su búsqueda de mayor libertad e individualidad. Creo que esta es la tesis principal de Leary y Goffman.

Aún no he decidido si el libro merece la pena. De momento, me concentraré en el prólogo que escribe Timothy Leary:

La contracultura florece donde quiera y cuando quiera que unos cuantos miembros de una sociedad eligen estilos de vida, expresiones artísticas y modos de pensar y ser que abrazan con entusiasmo el antiguo axioma de que la única constante verdadera es el cambio en sí mismo. El signo de la contracultura no es una forma o una estructura social específica, sino más bien el desvanecimiento de formas y estructuras, la deslumbrante velocidad y flexibilidad con que aparecen, mutan y se metamorfosean unas en otras y desaparecen.

Este párrafo tan heraclíteo parece evocar los movimientos autodestructivos de la moda. La única constante es el cambio. No puedes bañarte dos veces en el mismo río. La contracultura (este es un juicio etic) equipararía su estructura formal al de la moda. Pero, paradójicamente, la contracultura pretende ser la Antimoda por excelencia.

(…) En la contracultura, las estructuras sociales son espontáneas y pasajeras (…) La contracultura carece de estructura formal y de liderazgo formal (…) pero el objetivo de la contracultura es el poder de las imágenes y de la expresión artística, no la adquisición de poder político personal.

Este fragmento quizás le gustaría a Juan Manuel de Prada. La contracultura es lo que proporciona el "impulso estético" característico del hombre. ¿Los de Altamira eran estetas contraculturales? Aquí es donde aparece la segunda característica de la contacultura, emic: su carácter libertario, no organizado. En cuanto una contracultura se organiza, se legitima a sí misma y desaparece.

Me resulta llamativo especialmente el carácter en sí mismo trágico de la dialéctica contracultural: jamás puede encontrar reposo, siempre habrá alguna cultura legítima y organizada contra la que luchar. Al menos, hasta que se implante el anarquismo.

 

Israel & Oriente medioJuly 30, 2006 8:22 pm

(…) a ver, claro q se esconden!..no como ratas, es instinto..si te van a amasacrar lo normal es q tiendas a esconderte ..no vas a ir a poner la cara y si sobrevives la otra mejilla pa q te hagan un gruyer, hay q ser gilipollas si no tescondes! Enlace recomendado

(…) los pperos q justifiquen algo asi es q no son personas y punto..o van de graciosos y de ninatos pq no hay justificacion q valga. Enlace recomendado

(…) los judios estan donde esta el dinero, en argentina gran culpa de lo q ocurrio fue por los judios, Enlace recomendado

(…) y si no te gusta la verda po te vas. Enlace recomendado

Esta tarde se me ha ocurrido entrar en un canal de chat en IRC-Hispano llamado "Filosofía". Digo "llamado" porque cualquier parecido con la noble tradición socrática es puro azar. No he aguantado mucho, naturalmente. Pero en el ratito he leído estas cosas. "Gallitos", intimidatorios y mentirosos. Y ya sabes, si no te gusta la verdad "po te vas".

He incluído un enlace complementario, especialmente recomendado, al final de cada delirio. 

Pues me fuí, claro.

Economía políticaJuly 29, 2006 8:46 pm

El programa de la televisión pública Informe Semanal, costeado íntegramente mediante el robo sistemático a los eufemísticamente llamados "contribuyentes", continúa con su línea revolucionaria, izquierdista y sectaria. Por otra parte, no es nada nuevo. Muchos recordarán, por poner un ejemplo, las crónicas tibiamente revolucionarias de Rosa María Calaf en sus tiempos de la corresponsalía hispanoamericana, mientras aquel socialismo guerrillero y populista hacía estragos duraderos en el continente. Hoy les ha tocado dar un repaso frentepopulista en toda regla a la especulación financiera e inmobiliaria, al así llamado "problema de la vivienda". Durante unos veinte minutos han desfilado por el programa (ingeniosamente titulado "Rebeldes sin casa") distintos "expertos" y ciudadanos culpando de todo a la "especulación" empresarial. Estas invectivas anti-liberales (en el fondo, contra la realidad, contra la sensatez, contra la razón) se acompañaron con imágenes de manifestaciones callejeras donde los activistas a menudo portaban banderas anticonstitucionales y coreaban lemas "anti-sistema". En realidad, lo que solicitaban era viviendas gratuitas: "¡Quiero vivir a costa del Estado!". Quizás la opinión que mejor sintetiza la estupidez revolucionaria corrió a cargo de una experta socióloga que espetó, más o menos lo que sigue:

La vivienda no puede ser un valor de cambio, sino un valor de uso, puesto que se trata de un bien escaso. Hay mucho con lo que comerciar, pero los productos de necesidad básica deben ser sustraídos del mercado.

Así, sin despeinarse ni perder la figura. La "socióloga experta" no explicaba cómo un producto sustraído al valor de cambio puede llegar a alcanzar un valor de uso precisamente cuando se trata de un bien escaso. ¡Pero si la economía surge precisamente de la escasez! Todos los bienes y servicios que entran a formar parte del mercado, que adquiren un "valor de cambio", son necesariamente escasos. Si fueran superabundantes, la economía sería superflua. Si las viviendas humanas surgieran por generación espontanea, o por birlibirloque, sería absurdo economizarlas. Tendrían valor de uso, pero no un valor de cambio. En realidad, lo que la socióloga analfabeta quería decir es que el "valor de cambio" de la vivienda debe pasar a control gubernamental. Es decir, que deben ser las autoridades, y no los empresarios, los encargados de imponer el precio y controlar el proceso de producción. Así se supone que se solucionará "el problema de la vivienda". Pero es que el resultado de una política económica semejante sólo puede ser el aumento de la escasez. Y de hecho esto es exactamente lo que está sucediendo en España: a mayor cantidad de "viviendas protegidas" (lo que se ve), mayor precio de las viviendas no protegidas (lo que no se ve) y, a largo plazo, mayor escasez de viviendas. El consumidor solo puede salir perdiendo, a excepción -claro está- del grupo minoritario favorecido por los planificadores políticos.

Ni una palabra sobre el papel de las autoridades públicas y de las políticas intervencionistas en "el problema de la vivienda". Ni una sola opinión, o argumentación, favorable a la liberalización del suelo. Y mezclándolo todo. Otro ciudadano aseguraba que "vivimos en un país de ladrones", y ponía como ejemplo ¡Marbella!. ¿En qué quedamos? ¿Especulación empresarial o robo a cuenta de las instituciones? 

Si alguien es capaz de encontrar la web actualizada del programa, enhorabuena, yo no he podido. 

Economía política, HispanoaméricaJuly 28, 2006 11:29 pm

Ismael Carvallo Robledo ha publicado en El Catoblepas la comunicación presentada a los XI Encuentros de Filosofía en Gijón titulada “Tesis de Gijón”, en una línea tradicional que aún “con toda proporción guardada” pretende inspirarse en otras “tesis” escritas por los ilustres izquierdistas Vladímir Ilich Uliánov, Lenin (en 1917) y Antonio Gramsci (en 1936).

Carvallo demuestra un gran “dominio práctico” (connaiseurship), por decirlo a la manera de Pierre Bourdieu, del tipo de saber académico legítimo propio del materialismo filosófico y de la llamada “escuela de Oviedo”. Se trata de un trabajo bien ordenado, erudito, legítimamente materialista y de impecable forma. Otra cosa es su contenido material, sus referencias, su capacidad para describir el mundo. Porque, contra la tesis onceava de Marx sobre Feuerbach, difícilmente ningún mundo que no haya sido correctamente analizado y descrito puede ser real y correctamente transformado.

Carvallo comienza por reconocer el caos ideológico en el que vive sumida esa cosa llamada “izquierda”. Una vez derrumbado el Imperio Soviético, la izquierda:

(…) entró en una fase crítica de confusión ideológica, política y sin duda filosófica, que tiene a «la izquierda» en la más fría lona ideológica o en la enternecedora –o vergonzosa– complacencia, por ejemplo, del Pensamiento Alicia (es decir, la izquierda como abanderada del diálogo y la tolerancia sublimes y de la Alianza de Civilizaciones en el País de las Maravillas) o del Pensamiento Viridiana (es decir, la izquierda como algo que no puede definirse políticamente por que es, ante todo, un sentimiento o una actitud de piedad frente a los otros)

Puesto que comienza por admitirse la “necesidad de una rectificación ideológica y práctica”. ¿Cómo salir entonces de este atolladero, alumbrando una nueva pragmática política socialista, materialista y de izquierdas? La respuesta, para Carvallo, sólo puede proceder de una nueva generación de izquierdas materialistas iberoaméricanas; unas izquierdas que (estas sí) serán capaces de rasgar el velo de Maya. La verdad, todo esto suena a nuevo episodio académico de "la gran mascarada" de Revel:

El núcleo central de estas Tesis de Gijón es el siguiente: la séptima generación de la izquierda habrá de ser materialista y habrá de ser Iberoamericana, considerando a Iberoamérica de un modo similar al que lo hicieron las Cortes de Cádiz respecto de España: iberoamericanos son todos aquellos que hablan Español en los dos lados del Atlántico. En otras palabras: así como la izquierda socialdemócrata nació marxista y fue pensada, fundamentalmente, en Alemán (sin perjuicio de constatar que lo que hoy queda de esta generación se ha pasado al terreno ambiguo de la indefinición política), la séptima generación nacerá, más que marxista, materialista (quedando el marxismo compendiado y rectificado en la doctrina del materialismo filosófico); además, la séptima generación de la izquierda será pensada en Español.

Esta nueva izquierda materialista propone una también nueva idea de libertad crítica con la idea “liberal” de la libertad como mera “libertad de compra”. Este punto, me parece, es fundamental y demuestra el piso movedizo en el que camina hoy cualquier crítica “de izquierdas”:

la idea sublime de Libertad por la que tantas batallas heroicas fueron fraguadas por algunas corrientes de izquierda, pueden ofrecer a la Historia Universal, a saber: la idea de Libertad como «libertad de compra» dentro una sociedad masificada de consumidores satisfechos que no se interesan, según los «incentivos» que el mercado ofrece, más que por «ser felices», tener «calidad de vida» y «vivir en paz». (La idea de “libertad” no es patrimonio de la izquierda)

Pero, ¿cuáles serían los “objetivos” de esta nueva izquierda? Según Carvallo, estos: reducir la desigualdad y la pobreza, aunque eso sí, ¡no de un modo utópico! “ya que esta es una necesidad que no se configura con relación a un futuro conocido o dibujado de antemano con criterios utópicos”. ¿Pero se nos dice realmente cómo arribar a esos objetivos de un modo “no utópico”? ¿Cómo será esa Nueva Libertad, distinta a la “Libertad de compra” propia del Imperio Anglosajón, pero indigna del Imperio Iberoamericano? ¿En qué se diferenciará de la Libertad de la izquierda utópica, de la “libertad” socialdemócrata, o aquella de los partidos liberales?.

¿Y no será que para terminar realmente con la pobreza habrá que acceder a la primero denostada “libertad de compra” que solo puede satisfacer un régimen capitalista liberal, con independecia de su etnicidad, nacionalidad o confesión religiosa? ¿Acaso hemos de seguir “las tesis de Weber” y creernos que el capitalismo es un asunto de anglosajones y protestantes?

La propuesta de Carvallo deambula entre las sombras de la más vaga y confusa indeterminación práctica y teórica. No es de extrañar que sus referencias sean incluso más literarias que políticas y económicas. Veamos en qué se fundamenta este nuevo socialismo iberoamericano no utópico en: ¡Unamuno, Bolívar, El Quijote y Carl Schmitt!:

La única manera que tenemos para ser universales, para mantener un pie en la historia universal, es en nuestra condición de iberoamericanos. Porque sólo cuando un pueblo se ha hecho homogéneo –nos dice Unamuno– y se ha constituido definitivamente, cuando ha brotado en él conciencia patria colectiva y no vive sólo por el mero instinto de vivir –esto último es de Bolívar, nos sigue diciendo Unamuno–; sólo cuando tiene ideal es cuando comprende y siente sus glorias y cuando puede irradiar al mundo su pensamiento.

Desde esta condición y no otra, es que podemos acaso encontrar, para tener algo qué decir, recordando aquí a las virtudes políticas clásicas: un modo de ser sabios, un modo de ser valerosos, un modo de ser templados, un modo de ser libres y un modo de ser justos.

Hay que empezar por negar la mayor. El rey está desnudo. No existe la “séptima generación de izquierdas iberoamericanas”, al menos en los términos bosquejados por Carvallo. La séptima generación de izquierdas iberoamericanas, socialistas y materialistas pertence al orden de las ideas, pero no al de las cosas. Así, los llamados “problemas de la séptima generación de la izquierda” habría que reducirlos a “El problema general de la existencia de la séptima generación de izquierdas iberoamericanas”. La izquierda iberoamericana realmente existente se articula en torno al “bolivarianismo” populista de Chávez, el indigeno-marxismo de Morales, el comunismo de Castro o el socialismo reformista de Lula da Silva (por cierto, ¿qué pinta Brasil en todo esto?), con las debidas diferencias de grado (no tanto de calidad); y sus contenidos reales distan mucho de ser, por todo lo dicho, “materialistas”. ¿Cómo coordinar el racionalismo político y el republicanismo con el indigenismo? ¿Cómo entender un imperio iberoamericano -¿Mercosur, ALBA?- que habla en español, ciertamente, pero también en portugués, náhuatl, guaraní o aymara, y donde sus mismos líderes reniegan constantemente de la herencia hispana? ¿Y qué decir de esto ? ¿Cómo coordinar el materialismo de la izquierda iberoamericana con su soporte al irracionalismo y la barbarie islamista?

Ciencia & Paraciencias 2:45 pm

Primero Juan Manuel de Prada y ahora…Pio Moa. Una parte significativa del "centro-derecha" español están perdiendo el rumbo y se dirige inevitablemente hacia el naugrafio intelectual. De la tibia oposición de "perfil bajo" a la manera del terrible Rajoy a uno de los últimos artículos de Pío Moa en su blog, donde se apunta a la moda del antievolucionismo que está cundiendo como una epidemia entre la derecha hispana más influenciable por el "lobby" norteamericano:

¿Hasta qué punto es científico el darwinismo? Digamos que hasta ahora ha superado bastante bien las críticas, aun si subsisten serias dudas.

Donde no hay muchas dudas es en cuanto a su aplicación a la esfera de la conducta o, más ampliamente, de la psique humana: casi todas las barbaries con pretensiones científicas, del siglo XX y ahora, se apoyan en el darwinismo. Ello no es casual. En definitiva se trata de la sustitución de los conceptos no científicos de Bien y Mal por los aparentemente más racionales y manejables de Éxito y Fracaso. Se trata de la destrucción de la moral, de la atormentadora esfera de la moral.

Publicado el 26 de julio de 2006, en la bitácora Presente y Pasado de Libertad Digital.

Quizás Pío Moa ha leído, o ha tenido noticia, del panfleto antievolucionista de Ann Coulter, Godless, the church of liberalism. Coulter intentaba "ilustrar" ahí las consecuencias inmorales del darwinismo apoyándose en una publicación de Richard Weikart, From Darwin to Hitler. Por supuesto, y como apunta Larry Arnhart, la rubia conservadora no ha leído a Weikart muy cuidadosamente, y desde luego, no ha leído ni las tapas de los libros de Charles Darwin.

Weikart insists that the connection between Darwin and Hitler shows that a Darwinian ethical naturalism must have moral cosequences (similar al "no es casual" de Moa). But he overlooks the fact that the influence of the social Darwinists on Hitler’s Nazism had little to do with any correct understanding of Darwin an Darwinian science (…) In response to my analysis of this book, Weikart now says that the title of his book is inaccurate, because it does not convey his true argument. He has said to me: "I don’t argue the kind of straightforward ‘Darwin to Hitler’ thesis that yo claim." Rather, he insists that he stated clearly in his book that "Darwinism does not lead inevitably, or of logical neccesity, to Nazism.

En Darwinian Conservatism, Conferencia en la Asociación Americana de Ciencia Política

Cualquiera que analice de buena fe los origenes del racismo en la "doctrina" nazi comprenderá que esta no solo no tiene nada que ver con el darwinismo, sino que resulta ser su antítesis. Los orígenes del nazismo se encontrarán mejor en las fuentes del idealismo alemán, con sus teorías sobre la evolución orgánica del espíritu en su despliegue a través de las razas y culturas, así como en el antisemitismo del siglo XIX e incluso en ciertas doctrinas "revolucionarias". El origen del racismo es la metafísica y la mala literatura, no la verdadera ciencia. Ha sido justamente el avance del evolucionismo en el estudio de los orígenes del hombre aquello que ha desbaratado las bases biológicas y "científicas" del racismo. Sea en las hipótesis poli o monogenistas, todas las ideas evolucionistas apuntan al parentesco elemental de todos los miembros de la especie humana.

Además, el Darwinismo popularizado por la consigna de Herbert Spencer: "La supervivencia del más fuerte" (en realidad, la supervivencia del más adaptado - The surviving of the fitest) no es una buena descripción del evolucionismo. La idea de Darwin, que ha producido tantos frutos en la ciencia biológica (hasta el punto de que Dobzhansky pudo escribir y fundamentar que "nada tiene sentido en biología excepto bajo el prisma de la evolución") no trata simplemente de una tautológica "supervivencia del fuerte", sino de la adaptación variable de los organismos a distintos entornos teniendo en cuenta las variaciones genéticas hereditarias. 

La ciencia evolucionista no proporciona ningún apoyo al racismo biológico ni puede servir como munición contra la "naturaleza humana". Entre otras cosas, porque nada en la "naturaleza humana" es ajeno a la historia de su evolución.

 

Israel & Oriente medioJuly 27, 2006 6:56 pm

Sáenz de Ugarte, Escolar y toda la tropa de progresistas selectivamente indignados continúan con su campaña escénica. Por supuesto, la estrategia israelí es criticable como hace dias explicaba sin ira ni unilateralidad Alvaro Vargas Llosa. Pero los que ahora denuncian las agresiones a la infancia causada por los ataques israelíes, quizás deberían equilibrar sus comentarios visitando lugares como éste o analizando en qué condiciones reales se encuentra la infancia bajo el yihadismo. También se agradecería alguna referencia a los misiles Kassam lanzados durante años contra poblaciones civiles sin una respuesta israelí significativa, o alguna mención a la constante violación de la resolución 1559 de Naciones Unidas debido a la presencia masiva de Hezbolá cerca de la frontera israelí, con propósitos nada defensivos como una y otra vez se han encargado de recordar sus líderes.

Por supuesto, la culpa de todo esto también es del sanguinario Aznar.

Economía política, España 1:28 pm

En Juventudes Liberales acaban de publicar una entrevista a Fernando Savater donde se reflexiona sobre la relación entre liberalismo y nación. Savater no era, hasta ahora, un santo de mi particular devoción, pero creo que en esta ocasión ha estado acertado. Sobre todo, al apuntar las relaciones entre Nación y Libertad:

P: ¿Contribuyen los defectos de la economía liberal a la creciente popularidad de los populismos?

R: El liberalismo genera crecimiento y progreso donde el Estado es fuerte. Donde amortiza la fuerza del mercado y de la competencia, donde existen instituciones estables, no corruptas. Ahí donde falta el Estado fuerte, como en América Latina o algunas regiones de Asia, el liberalismo destruye a la sociedad. Por ejemplo, en la Argentina de Carlos Menem. Allí en vez de un Estado había una pandilla de bandidos que fingía ser un Estado y condujo al país, el favorito del neoliberalismo, a la catástrofe.

Por los mismos motivos me preocupa menos que el Presidente de Bolivia, Evo Morales, perjudique los intereses del consorcio español Repsol y me preocupa más que sus actividades no ayuden en nada a los bolivianos. Al igual en Venezuela. Mientras haya dinero procedente del petróleo, se puede hacer mucho ruido aunque esto no contribuya en nada al desarrollo del país. Cuando falte el petróleo, se acabará la revolución de Hugo Chávez.

P: En Venezuela el Estado sí es fuerte, pero populista.

R: No el Estado, sino el poder. La falta del Estado, o sea de las instituciones y de la ley, genera consecuencias imprevistas. ¿Por qué existe el terrorismo islámico y por qué es tan peligroso? No es porque los musulmanes sean radicales y extremistas por naturaleza. Más bien porque no existen allí naciones en su sentido laico. Hay jeques y príncipes, pero no hay naciones ni Estados de verdad.

El islamismo radical es una ideología internacional, como el comunismo decimonónico. Las iglesias cristianas han elaborado una jerarquía, una autoridad y sistemas de disciplina. El islam: no. Es una religión muy democrática.

Cualquiera puede ser la autoridad, cualquiera puede interpretar el Corán, sea un mulá o un terrorista de al Qaeda. Fue algo parecido en los primeros siglos de la cristiandad. No obstante, Constantino y otros emperadores llamaron al orden a los cristianos. De lo contrario, hubiesen podido ser muy peligrosos.

Nadie debería sorprenderse de que el liberalismo se vincule a la nación. De hecho, fueron los "liberales" españoles los que articularon la nación política española, frente al antiguo régimen. Vincular "estado" con "estatismo" y con socialismo, frente al liberalismo libertario, única fuente verdadera de la libertad y del capitalismo, es únicamente una argucia retórica.

El diagnóstico sobre el Islam también parece correcto. Lo que llamamos "yihadismo" o "imperio islamista" no tiene una base nacional. El nacionalismo árabe nunca funcionó. Por supuesto, los yihadistas actúan ayudados por estados árabes, pero se trata de estados deficientes, descoordinados entre sí, donde no existe igualdad formal ante la ley y la espiritualidad se considera un asunto político. En este mismo sentido, enlazo con una referencia aparecida en Publius Pundit, arrojando dudas sobre la intervención israelí en Líbano, y precisamente por el carácter anti-estatal (más información sobre la oposición entre islamismo y nación liberal en The Lebanese bloggers) de los islamistas, que no conocen más lealtad que aquella que rinden a su utópica Comunidad Islámica (UMMA):

With the destruction of all Lebanon, what is likely to happen is that Hezbollah barbarians will fill that civil-society void, because they are never happier than when they are in a failed state.

Nunca son más felices que cuando el estado fracasa. Sobre un artículo de hace ya ocho días -qué rápido pasa el tiempo en la blogosfera- de Alvaro Vargas Llosa (The lebanon blitz). 

P.S. Por cierto, no sé hasta qué punto en Juventudes Liberales son conscientes de la profunda antítesis que separa los planteamientos realistas de Savater del utopismo libertario que ellos mismos publican en un banner sobre "La filosofía de la libertad".

Moda & AntimodasJuly 26, 2006 8:20 pm

Sigo la recomendación de AMDG y caigo en Manolo’s Shoe Blog (aunque las sandalias no son de Manolo Blahnik sino de Prada).

Destaco esta noticia sobre la semana de la moda de Teherán. Y me pregunto, siguiendo las pistas que dejaba Arthur Seldon sobre un supuesto "impulso" natural de la mujer hacia la moda y los adornos, que habría contribuído al fín del socialismo: ¿podrá suceder algo similar en el Islam ? No habría que ser tan optimista. Los organizadores del evento lo han presentado como un episodio de resistencia ante la "occidentalización" de la moda iraní. En realidad, ¿puede haber moda en absoluto dentro del contexto tradicionalista islamista? ¿Es el Chador negro y sus tibias versiones algo compatible con los movimientos esencialmente caprichosos y autodestructivos de la moda ?

Hamid Reza Moniri, the exhibition’s executive secretary, said it had been organised to help stem a cultural invasion from the west. "We believe that dressing in recent years has been influenced and damaged by non-Iranian fashions," he said. "Some international designers and television news channels have invaded our culture and influenced the morality of our youth and our nation. If you look at western countries, you never see statues of the Virgin Mary depicting her half-naked, but that is now the case with western dress. We don’t want to end up like westerners."

El resto del artículo aquí. Los argumentos son muy similares a los que esgrimían los responsables de los "Institutos de la moda" en los países socialistas. Entonces también se trataba de resistir a las modas "capitalistas" para defender una auténtica moda proletaria. Por supuesto, para llevar adelante semejante proyecto se necesitaba toda una estructura coactiva tan complicada como ineficaz para "dictar" las verdaderas modas socialistas. Los responsables de la moda socialista también sentían la influencia dañina de la moda exterior. Pero no se trataba sólo de "influencias" externas, sino de necesidades, anhelos, gustos y deseos genuinos de los ciudadanos. La "moda islámica", limpiada de influencias externas y "occidentales", sólo podrá mantenerse con un inmenso aparato de coacción.